La catedral de San Pedro

La catedral de San Pedro de Jaca, declarada Monumento Nacional el 3 de junio de 1931 y Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985, está considerada como uno de los monumentos más importantes de todo el románico peninsular, tanto por su antigüedad como por las novedades estilísticas que se exportaron desde aquí al resto del románico español, gracias al Camino de Santiago. Entre ellas destacan los motivos decorativos del ajedrezado y las bolas jaquesas, visibles tanto en el interior como en el exterior del monumento.

La primera etapa constructiva de la Catedral, en pleno estilo románico, comenzó en 1077 tras el fuero otorgado por el rey Sancho Ramírez por el que nombraba a Jaca capital del Reino de Aragón y concluiría en 1139, bajo el reinado de Alfonso I. El nombramiento de la ciudad como capital hizo necesaria la creación de una nueva sede episcopal y la construcción de una catedral más grande que el edificio de San Pedro el Viejo, uno de los principales templos de la ciudad hasta entonces.

La planta de la Seo jaquesa presenta la típica disposición basilical románica formada por tres naves separadas por arcos de medio punto, con sus correspondientes ábsides, crucero no acusado en planta y un gran pórtico a los pies del edificio conocido como lonja mayor, que cobija la portada principal y su impresionante tímpano con crismón trinitario. En el lado sur existe otro pórtico de menor tamaño que el anterior, conocido como lonja pequeña, bajo el que abre otra portada románica en cuyo tímpano se puede contemplar la tiara papal y las llaves, símbolos de San Pedro.

En el interior, las naves están separadas por arquerías de medio punto, que apoyan sobre bellos capiteles decorados con motivos geométricos, vegetales y figurados. El incendio de 1440, que afectó a la Catedral y a gran parte de la ciudad, hizo necesaria la sustitución de la techumbre original. Simultáneamente a la construcción de las nuevas bóvedas renacentistas, se llevó a cabo una gran transformación del interior bajo el patrocinio de la floreciente burguesía jaquesa. Fue en este momento cuando se fundaron nuevas capillas, algunas en estilo tardogótico, como las de San Sebastián, La Anunciación y Santa Ana, y otras en estilo renacentista, que constituyen las auténticas joyas de la catedral. Entre ellas destacan la espléndida capilla de San Miguel (retablo de Gil Morlanés “El Mozo” y la embocadura monumental en arco de triunfo, de Juan de Moreto con imaginería de Juan de Salas, 1523), la de la Trinidad (Juan de Anchieta, 1572) y el sepulcro renacentista en alabastro del obispo de Alghero (Cerdeña), del jaqués don Pedro Baguer (Juan de Rigalte y Guillem Salbán,1573). Además se erige una nueva capilla dedicada a Santa Orosia, patrona de Jaca, con un retablo de estilo barroco.

A finales del siglo XVII se reconstruyó el claustro, sustituyendo el románico por el actual de factura barroca, que desde 1970 acoge los fondos del Museo Diocesano, recientemente remodelado. Entre sus joyas destacan, especialmente, las pinturas murales de Bagüés consideradas por los especialistas como la Capilla Sextina de la pintura románica.

Finalmente, a lo largo del siglo XVIII, se realizó la gran reforma de la cabecera, destruyendo en parte el primitivo ábside románico de la nave central con el fin de crear un altar mayor más profundo, que decoró con pintura mural en 1792 el cartujo Manuel Bayeu, cuñado de Francisco de Goya. En 1919 se trasladó el coro y el órgano a su ubicación actual, situados antiguamente a los pies de la nave central.

Descargas: 
continuar leyendo

Eventos en Jaca

L M M J V S D
 
 
 
 
1
 
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
 
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
 
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
29
 
30
 
31
 

  • Ayuntamiento
    de Jaca
    C/ Mayor, 24
    22700 Jaca (Huesca)
    Tel. 974 355 758

Suscríbete a nuestra newsletter



Copyright © 2017 Jaca - Desarrollo: Efor Internet + Servicios tecnológicos